Thomas Alberto
Game Design
Blog 1
Decidí rejugar a mis juegos favoritos cuando era pequeño, y analizarlos con los conocimientos adquiridos recientemente. Con el objetivo de ver las cosas que cuando los jugué por primera vez no vi o ver detalles que con mi edad y mi visión de consumidor pase por alto. Mucha nostalgia, recuerdos, y también muchas decepciones.
Recordar un juego como algo increíble, y darme cuenta de que no era para tanto.
Pero el que más me sorprendió fue Zelda: The Wind Waker, que de pequeño me dedicaba a pasarmelo una y otra vez, sin cansarme. Tenía un grandísimo recuerdo de este juego, pero al re-jugarlo la experiencia de juego supero la que recordaba.
Me di cuenta de lo especial que fue el lanzamiento de este juego, ya que el mundo de The Wind Waker no se parecía a nada que la serie hubiera visto antes. Hyrule había desaparecido en un océano, dejando solamente unas cuantas islas remotas, separadas por un vasto cuerpo de agua.
Como lo fue montar a caballo en Ocarina, Aonuma pensó que el viaje por mar sería una manera divertida y novedosa para que los jugadores explorarán. Esta decisión es posiblemente la más controversial que se hizo para el juego.
Aunque todo cambio conlleva su riesgo, y aunque el recibimiento del juego fue en general muy positivo por la novedad, muchos otros no estaban de acuerdo con este cambio tan brutal. De llanuras cabalgadas a lomos de “Epona”, a un extenso mar surcado a bordo del “King of Red Lions”.
A mi parecer fue un gran cambio innovador y muy bien llevado. Consigue transmitir la sensación sobre el viaje en mar, gracias a la armonía del diseño de niveles, la música y la atmósfera de The Wind Waker era impecables, y fueron esos méritos los que le permitieron al juego seguir cumpliendo las altas expectativas para la serie.
